viernes, 22 de mayo de 2026
CRONIQUILLA - RESPETO, PERO NO COMPARTO
CRONIQUILLA
RESPETO, PERO NO COMPARTO
Orlando Clavijo Torrado
Una frase muy trillada, un comodín utilizado por todo el mundo es: “respeto su opinión, pero no la comparto”.
Con esa frase se queda bien con el otro, se elude mostrar firmeza y contundencia en lugar de mostrar lo que realmente se piensa. Como veremos más delante de la mano del filósofo español José Antonio Marina, hay opiniones que no siempre son respetables. Si alguno le lanza a otro palabras denigrantes contra el honor de una mujer de la familia, el aludido no puede responderle que respeta su opinión pero no la comparte. Ni lo uno ni lo otro, porque ello no es una opinión sino una ofensa.
Igualmente, suele expresarse ante decisiones judiciales o decretos gubernamentales disparatados: acato pero no respeto. Un ejemplo de acatar pero no respetar ocurre por ejemplo cuando la Corte Constitucional de Colombia señaló en la sentencia C-148 de 2022 que los peces eran seres sintientes y padecían estrés por la pesca: tal opinión no puede ser respetable por ser ridícula. Y ejemplo clásico de un decreto no respetable fue el que anunció que expediría el alcalde del municipio de Baranoa, en el departamento del Atlántico, en el 2013, para prohibir que la gente muriera en el pueblo debido a la falta de espacio en el cementerio. Seguramente el burgomaestre no emitió el decreto al ver a la gente morirse de la risa.
Los ejemplos podrían multiplicarse, llegando a todos los ámbitos: moral, político, científico, religioso, cultural o económico. En este contexto, a nadie se le impide que sostenga que dos más dos son cinco, o que la luna es de queso, pero, repito, si lo que se afirma es absurdo, o falso, u ofensivo, o inmoral, o delictivo, no podemos escondernos bajo el lema de “respeto su opinión pero no la comparto”. Asentir de esa forma indica que estoy permitiendo que ofendan mi inteligencia, en el caso de la suma, o mi dignidad o la dignidad de otro, en el caso, digamos, de una calumnia.
En fin, que lo que consideramos en muchas ocasiones moderación, cultura, tolerancia o pacifismo en realidad es una hipocresía y cuando no, una cobardía, que se combaten con franqueza y valentía, respectivamente. Por tanto, tengamos la entereza de revelar ante el otro nuestro desacuerdo con su opinión equivocada o malévola, o lo que sea.
El mentado profesor José Antonio Marina, filósofo español de fama internacional, ensayista y pedagogo, autor de una “Teoría de la Inteligencia”, reveló, en una entrevista, que les preguntó a sus alumnos si todas las opiniones son respetables, y ellos le respondieron que sí. Cuenta que les contestó: “No. Lo que es respetable es el derecho a exponer su opinión sin que haya una inquisición. Pero la respetabilidad de las opiniones depende del contenido de las opiniones y puede haber opiniones estúpidas, opiniones blasfemas, opiniones injustas, opiniones racistas”. Y si alguien le reclamara: “Respete mi opinión”, dijo que él respondería: “La respeto o no la respeto, depende de cómo sea su opinión. Las opiniones tienen que venir acompañadas, si quieren que las tomemos en serio, de la argumentación de esa opinión, y si es únicamente una especie de excrecencia del corazón, pues, mira, quédate con ella. Decía el gran Antonio Machado: “la verdad; tu verdad no: la verdad”.
orlandoclavijotorrado@yahoo.es
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22 de mayo de 2026.
viernes, 15 de mayo de 2026
CRONIQUILLA - OASIS DE PAZ
CRONIQUILLA
OASIS DE PAZ
Orlando Clavijo Torrado
A aquel lejano pueblo de la provincia de Ocaña de nuestro departamento Norte de Santander llegó en 1950 como párroco el padre José Francisco Rodríguez Salazar. Además de encontrar tal atraso que era el único municipio sin carretera, también se percató de que la gente era violenta, particularmente la del área rural, afectada por la pobreza y el analfabetismo. Bien recuerdo sus homilías al respecto: “Cómo es posible – tronaba desde el púlpito - que no puede pasar un domingo sin que en la tarde ya haya hasta tres hombres muertos a cuchillo, fruto siempre de la borrachera. ¡Y ello dizque en un pueblo cristiano, católico!”.
En verdad, aquello se había vuelto un paisaje. Los campesinos arrimaban el domingo al poblado a cumplir dos tareas principales: asistir a la misa y luego mercar para la semana. Pero una vez comprados o fiados los víveres en las tiendas, pasaban a las cantinas a tomarse una cerveza de brindis con el amigo, o con el compadre, el vecino o el pariente. Mientras tanto, la bestia con los costales de mercado atados a la montura esperaba pacientemente en la calle empedrada. “Sírvame la otra”, le pedían al cantinero, o “écheme el otro trago”, y así hasta llegar a una enorme juma. Entonces los contertulios se tornaban delicados, susceptibles, y comenzaban los desafíos: “Si es tan arrecho, píseme esta saliva”; el otro la pisaba y ahí venía la primera puñalada. Otra pelea se formaba por un reclamo como este: “Usted es un mal individuo”, a lo cual respondía el aludido: “A mí, usted me respeta; no me diga “endividuo”; más endividuo será usted gran h.p.” Y cuchillada segura.
Para los chiquillos de entonces ver dónde había una trifulca era – ¡Dios me perdone! – como una diversión. Hubo festivos en que al mismo tiempo se desataban arriba del pueblo, en el centro y abajo. ¿A dónde correr? Los contendores nos ponían en aprietos.
Lo cierto es que el párroco clamó tanto, reprendió y pidió cumplida justicia para los asesinos (no diálogos ni premios como hoy), que la violencia cesó de una vez por todas.
Apaciguado el pueblo, la vida transcurría monótonamente; solo cosas menores y chismorreos de señoras agitaban el ambiente. Y para solaz nocturno, el padre Rodríguez se ideó un programa crítico-jocoso en la emisora La Voz Parroquial, en que una supuesta viejecita, doña Lola, iba a la casa cural a llevarle los últimos chismes del vecindario. (El padre Rodríguez, de quien recibí la primera comunión, fue llamado a los cuatro años de permanecer allí, a la ciudad de Santa Marta, a ocupar el cargo de vicario general de la diócesis. Este mismo destino lo ocupó luego en Ocaña al erigirse la diócesis del mismo nombre. Ya para entonces había recibido el título de monseñor).
Esporádicamente aparecían los eternos chapetos Pablo Antonio Suescún, Pacho Bastos y Gregorio Alvarado a gritar y cantar por la calle y a echar coplas maliciosas. Si de la pea se derrumbaban en los andenes, la policía los dejaba quietos, pero cuando se agarraban a guamazos conducían al trío a dormir en la guandoca.
¡Ah!, y también rompían la rutina las andanzas del único raterillo que había por el contorno, Pedro Luna, experto en andar por los solares coleccionando gallinas y huevos. Al chico, por conocerle sus mañas, lo acusaban de todo. Tanto que una vez fue arrestado por algo que no había cometido. Al preguntarle al alcalde por qué lo detenían, éste le respondió que por el robo de un marrano. “¿Cuándo ocurrió eso?”, preguntó Pedro. “El jueves pasado”, contestó el funcionario. “Señor alcalde - repuso el muchacho -, acuérdese que ese día usted me tenía preso”.
orlandoclavijotorrado@yahoo.es
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15 de mayo de 2026.
lunes, 4 de mayo de 2026
RECITAL POÉTICO
CRONIQUILLA
RECITAL POÉTICO
Orlando Clavijo Torrado
El escritor uruguayo Fernando Chelle es muy eficiente en organizar estos eventos y en verdad que resultó estupendo el desarrollado el pasado viernes 24 de abril en la sede principal de la Academia de Historia de Norte de Santander. Él mismo es poeta, y de los cotizados, pero se limitó a la logística y no reveló alguna de sus últimas composiciones. Fernando merece muchos aplausos pues supo conducir y llevar todo a feliz término.
Esta es la lista de los participantes en el mencionado recital: Álvaro Rondón, Orlando Clavijo Torrado, Alejandro Ortega, Yesid Vera, Luis Emilio Montejo, Bernardo Sánchez, Isabel Cristina Llaín Arévalo, José Cuadros, Liliana Varón, José Ignacio Cáceres, Francisco Cortés, José Antonio Amaya y el médico y abogado Rafael Álvarez. Una voz nueva sobresalía entre tanta experiencia, la de Alejandro Ortega, el miembro más joven, muy joven, propiamente, de la Academia de Historia de Norte de Santander. Esto es que, distintas edades, profesiones y pueblos se convocaron alrededor de la reina de las musas, la diosa Calíope, la hija de Zeus y Mnemósine y la madre de Lino y Orfeo.
Igualmente, al ser una magnífica concentración tuvo el privilegio y la magia de reunir la poesía de las cuatro provincias del Norte de Santander, a saber, Cúcuta, Ocaña, Pamplona y Ricaurte. Es decir, todas las voces del departamento, por supuesto cada rapsoda trayendo en su canto el encanto de su terruño. Seguramente peque de vanidoso pero no puedo dejar de resaltar que mi provincia de Ocaña fue la que estuvo mayoritariamente representada y resonó con su lirismo.
Fueron dos horas de deleite espiritual. Dos horas de transporte en pos de los goces de la palabra arrobadora, alejados del “mundanal ruido” que dijera Fray Luis de León, del ajetreo ordinario e insulso. Palabra declamada ya por suaves voces, ora por potentes tribunos. Claramente, uno se concentra tanto, se “eleva” y, como dicen por ahí, se olvida de todo, hasta de que es pobre. Porque la poesía embriaga, ennoblece y enriquece.
El balance del encuentro es positivo en un ciento por ciento y envía el mensaje de que la Academia de Historia de Norte de Santander es no solo acopio de la historia sino también centro de poesía, sede de bardos que quieran seguir cultivando tan alto arte y mostrándolo públicamente.
Al ver tanto poeta, y excelentes – yo me excluyo - , se siente uno reconciliado con el universo, esperanzado de que no todo está perdido, y cada vez más convencido de que los violentos en realidad no pasan de ser unos desadaptados. Agréguese el orgullo de ser nortesantandereano, de ser fruto de una tierra que ama y defiende la paz, la cultura, los principios ancestrales y las virtudes morales.
Todos, vates o no, están invitados al próximo recital. Por nada del mundo se lo pierdan.
orlandoclavijotorrado@yahoo.es
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30 de abril de 2026.
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Datos personales
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- Casa-Museo General Francisco de Paula Santander - Villa del Rosario
CERCA DE LAS ESTRELLAS
PORTADA
50 años del Diario La Opinión
cena en el Club del Comercio - 15 de Junio de 2010 - Columnistas
Museo Antón García de Bonilla
Orlando Clavijo Torrado y Luís Eduardo Páez García junto a la foto del General Mateo Torrado, tío bisabuelo del primero, quien la donó. Don Justiniano J. Páez, abuelo del doctor Luis Eduardo, en su obra histórica al referirse a la guerra de los Mil Días, da fiel cuenta de las acciones del General Torrado en la contienda, en virtud a haber actuado como su secretario.
Museo Antón García de Bonilla
Hermanos Clavijo Torrado, Orlando, Nora, Edilia y Olga. Julio de 2010, Ocaña - Junto a la bandera con la imagen del Libertador Simón Bolívar bordada por señoras de Ocaña al conmemorarse el primer centenario de la independencia (1910).
EN EL AGUA DE LA VIRGEN
Orlando Clavijo Torrado, sus hijos, nietos y primos.
CERCA DE LAS ESTRELLAS
CONTRAPORTADA
NI TAN CERCA DE LAS ESTRELLAS - Gustavo Gómez Ardila
COLUMNA DEL 2 DE JUNIO DE 2009 - DIARIO LA OPINION
MONOGRAFIA DE BUCARASICA - Olger García Velásquez
COLUMNA DEL 2 DE JUNIO DE 2009 - DIARIO LA OPINION
Posesión como miembro de la Academia de Historia de Norte de Santander, Cúcuta, 17 diciembre 2007
Con sus hijos, de izquierda a derecha Cesar Octavio, Jaime Mauricio, Silvia Andrea y Orlando Alexander Clavijo Cáceres
LANZAMIENTO LIBRO "CERCA DE LAS ESTRELLAS"
29 DE MAYO DE 2009. CÚCUTA.
En la Academia de Historia de Norte de Santander
Padre Edwin Avendaño, José Antonio Toloza (Q.E.P.D), Secretario de la Academia, y Orlando Clavijo Torrado